
-
Arquitectos: Arquitectura Local
- Área: 138 m²
- Año: 2021
-
Fotografías:Marta Vidal

Descripción enviada por el equipo del proyecto. En un terreno suavemente ondulado, ligeramente elevado sobre el nivel de la calle y con una posición topográfica dominante, se encontraba el sitio en estudio. Estaba enmarcado por restos de fragmentos de bosque que habían resistido el impacto de la intensa urbanización antropogénica. Durante las reuniones iniciales con los clientes, se destacó la rareza de encontrar espacios tan preservados. Si bien existían tales rincones, identificarlos requería una búsqueda cuidadosa, ya que parcelas con estas características no llegaban a nuestro estudio todos los días.

Desde el principio, las premisas fueron claramente definidas: la naturaleza establecería las condiciones fundamentales. La relación entre el interior y el exterior se convirtió en el principio rector del diseño.


La conservación de los árboles se consideró una opción, pero ¿era realmente la elección más óptima? Probablemente no. La preservación incondicional de los pinos podría afectar la ganancia solar esencial necesaria para el funcionamiento eficiente de la casa. Se debía encontrar un equilibrio cuidadoso con respecto a la vegetación existente.

La casa fue diseñada en base a premisas básicas, centradas en la creación de dos planos horizontales que ofrecerían un espacio habitable protegido. El amplio techo se extiende más allá de los cerramientos para desmaterializar los planos de la fachada.


Bajo el techo, cuatro cajas de cerámica definen las áreas más privadas. De esta manera, se crea un espacio abierto entre las cajas, lo suficientemente amplio como para acomodar el programa diurno, asegurando una disposición funcional y fluida.

Con un presupuesto ajustado, el objetivo era simplificar todos los sistemas tanto como fuera posible, eliminando elementos innecesarios. Este enfoque representó un desafío significativo para el estudio, demostrando la viabilidad de construir con recursos limitados al adaptar las necesidades y maximizar el potencial de los materiales utilizados.

La inercia térmica de los cerramientos, combinada con el alto rendimiento de la envoltura, nos permitió prescindir de sistemas de calefacción. Solo una chimenea central proporciona la comodidad necesaria. Las altas temperaturas en verano se mitigan con porches que protegen de la radiación directa, mientras que la ventilación cruzada asegura el flujo de aire para mantener un confort óptimo.


Este proyecto es paradigmático del trabajo del estudio, demostrando que es posible lograr un alto nivel de confort sin recurrir a sistemas complejos y costosos. La combinación de un buen diseño y la inversión en una envoltura de alto rendimiento minimiza la demanda energética, eliminando la necesidad de sistemas como la calefacción vinculados a la energía aerotérmica, que en este caso se limita exclusivamente a la producción de agua caliente sanitaria (ACS). La disposición central del área de comedor, rodeada de cubículos, asegura la compactidad del diseño, permitiendo que el confort se mantenga durante todo el año con solo una chimenea y ventiladores de techo. Este enfoque demuestra que un diseño eficiente garantiza confort y sostenibilidad sin incurrir en costos adicionales innecesarios.
